Buscar este blog

Mostrando entradas con la etiqueta destino. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta destino. Mostrar todas las entradas

viernes, 30 de mayo de 2014

MARIELA, DIOS Y EL AVIÓN

Dios miró por encima del hombro las sugerencias que le proponía su app para hoy y en dos segundos, aún a medio afeitar, ya se había enganchado al juego. Mariela, una criatura irrelevante, se debatía en la agonía de superar o no su examen de ingreso en la Academia de Danza Clásica. Con ello conseguiría llegar a ser una brillante bailarina  a nivel mundial que moriría en un oscuro accidente de aviación nunca explicado justo tres años después. Otra posibilidad consistía en que Mariela suspendiese la prueba, tuviese que abandonar sus aspiraciones artísticas, y culpase de ello al sistema clientelar y corrupto de las instituciones, convirtiéndose en una terrorista sanguinaria que acabaría sus días reventando un avión en el que también viajaría una bailarina que sí aprobó el examen. En la tercera opción, Mariela llegaba tarde a la prueba por culpa de un pinchazo en su coche, a pesar de que un amable ejecutivo se prestaba a acercarla a la Academia en su Jaguar. También la ayudaba a consolarse de la frustración enamorándose de ella y desposándola felizmente hasta que, al tercer año de matrimonio, ambos morirían en la explosión de un vuelo Madrid-Viena perpetrada por un grupo de acción terrorista anticapitalista. Iban camino de ver "El Lago de los Cisnes".

Dios se desesperó pensando que ya no podía desvincular a Mariela de ese avión tres años después por muchas pantallas argumentales que metiese por medio, que iba viejo y cansado de la mierda del jueguecito aquel del destino, y que lo mejor era recurrir al libre albedrío, como casi siempre en las últimas eras. Así que Mariela, agobiada por la ansiedad del examen, se tiró por la ventana esa misma noche. Pero al caer atravesó un toldo de un carísimo restaurante que le proporcionó una vida extra y continuó respirando destinada a aquel avión de su futuro. Dios también siguió afeitándose después de tirar el smartphone por el váter. 



Imagen modificada de http://f9.mb-content.com/pictures/809/44/8/1844809_OFKKORMUIEYFLBV.jpg

lunes, 5 de mayo de 2014

PIEDRA MUERTA

Sentada en la punta de las rocas más castigadas del Atlántico, la vio fugazmente y creyó que desvariaba. Se frotó los ojos rojos de la salitre y el gin-tonic a partes iguales, se levantó trabajosamente sobre sus leggins catarateados de alcohol y labia decenas de veces durante toda la noche, y sacó del bolso en bandolera, con una sola mano libre, el teléfono móvil fucsia. Pulsó la lupa compulsivamente hasta agrandar a gusto aquella faz siniestra que el agua lamía mientras nacía la aurora sanguina de un día cualquiera, y disparó la instantánea segundos antes de partirse la crisma contra la calavera esculpida por la olas. No sabía que aquella zona era llamada, por algún motivo, la Piedra Muerta. 


Imagen propia de las rocas en A Boca do Río, Carnota.

miércoles, 4 de diciembre de 2013

HILO DE PARCA

Tomó en sus manos el ovillo que daría lugar a una nueva labor, aunque realmente no sabía qué hacer. Se le había agotado la imaginación en crear tantos muñecos; tantos gorritos de colores de verano, de invierno, de entretiempo; tantos bolsitos primorosos donde guardar los secretos de una coqueta existencia de ochenta abriles junto al lápiz de labios morado o la ilusión rebosante de una cría de aros dorados que aún no horadan el lóbulo, que se quedó mirando absorta el recorrido del hilo blanco arrojado al suelo hasta la madeja de donde emanaba, sin reaccionar. Sus manos, como enajenadas, iniciaron maquinales, sin preguntarle, la tarea y ya no volvió a pensar en el asunto hasta que tres día después cortó el último remate con los dientes, estiró la pieza y cerró los ojos al comprobar que era su propia mortaja.