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miércoles, 5 de febrero de 2014

CUÉNTAME UN CUENTO

Cuéntame un cuento 
donde no haya cuervos 
chupándole el tuétano 
a sirenas o a elfos.

La burbuja inmobiliaria
se pinchó en la rueca falsa
y los enanos se marcharon
sin trabajo para casa.
Y allí estaban de guateque
Cenicenta, Blancanieves
y una bruja cara verde 
vendiéndoles preferentes. 

Cuéntame un cuento
donde no haya cuervos
chupándole el tuétano
a sirenas o a elfos.

Y en estas entró Mulan, 
Peter Pan y Campanilla
que venían de una manifa
en el País de "Nunca Mais"
por reirse de ellos once años
en un juicio de pacotilla,
y contra quien quema Galicia.
Monte Pindo, ¡parque ya!

Cuéntame un cuento
donde no haya cuervos
chupándole el tuétano
a sirenas o a elfos. 

Cuando colgaban a la bruja,
madre de hipotecas basura,
habló la enorme y azul criatura 
salida del candil de Aladín:
Os concedo tres deseos,
enanos, pero dejadme dormir.
Criterio, Libertad para elegir,
y ahorramos el tercero.

(músicable con la canción de Celtas Cortos del mismo título)


Imagen tomada de la web http://www.empresariosaem.com/2012/01/regina-moya-princesa-mexicana-cenicienta-americana/

martes, 28 de enero de 2014

PEZ SABLE

Pez Sable no comprendía cómo había acabado por convertirse en un horrible congrio negro atrapado por su voluminosa avaricia en la cueva donde se escondió de sus atacantes. Él había cumplido escrupulosamente con las leyes del mar: como pez grande que siempre fue, amigo de sus amigos y esbirro de otros esbirros del Gran Capital, se había comido a cuanto pez chico encontró en su continuo serpentear a media agua o por la superficie rizada de las olas. Sin dudarlo, había destrozado con sus preferentes fauces la precaución de millones y millones de sardinas que un día se creyeron protegidas por la envoltura de su banco en ardora; había troceado con sabiduría las enormes tajadas depredadas —semana, sí, semana, también— en Florida o el Caribe a fin de que fuesen opacas a cualquier control de las autoridades marinas; y, en fin, había colaborado obedientemente muchas veces con aquellos que en el pasado lo ayudaron a auparse como un oso hacia la cresta del árbol. 

Pero fue aquella turba plateada la que un día se le echó encima. Las sardinas más viejas y dañadas por su atávico ataque se revolvieron contra él, los ojos en sangre y las cortantes consignas arrojadas en tromba, consiguiendo lo que ningún juez del mar alcanzaría: meterle miedo en aquel cuerpo de sable afilado. Paralizarlo  de terror por su propia integridad física hasta el punto de no volver a abandonar su oscuro refugio cóncavo. Y así engordaría allí cada día más, condenado hasta que su desbordada ambición muriera constreñida contra las paredes de aquella cárcel.



Imagen modificada de 

http://www.marketingdirecto.com/wp-content/uploads/2011/09/pez.jpg

viernes, 22 de junio de 2012

Vended, malditos bancos, vended

Utilicemos sólo el sentido común, que como muchos saben es el menos común de los sentidos, para buscar soluciones prácticas a la situación. Veamos, el lunes el ministro De Guindos _el único que curra y da la cara, para entendernos, pues Marrano no hace otra cosa que ir al fútbol o a Brasil de cóctel_ va a mandar la carta donde pedirá a la UE un préstamo de CIEN MIL MILLONES DE EUROS a un interés aún por determinar, con el fin de salvar de la crisis del ladrillo de 2008 algunos bancos españoles. Al parecer, según dos test de estrés de empresas independientes que han costado otros DOS MILLONES de eurazos, el 90% del sistema financiero patrio necesita entre dieciséis mil millones en el mejor de los casos, o sesenta y dos mil en el peor _que digo yo que ya podían afinar un poco más, con lo que han cobrado_ para sanearse y seguir funcionando como lo que es, o sea, un grupo de entidades que dejen créditos a personas y empresas para crear negocios, comprar casas, y bla, bla, bla. Además, por supuesto, como medidas crípticas e ininteligibles para el común de los contribuyentes, las expertas auditoras dan consejos a dichos bancos como que hay que "aislar activos tóxicos", "crear un banco malo" y demás. Pero en el fondo, de lo único que se trata, es de saber quién apanda con la rebaja de los miles de pisos de precios hiperinflados durante la burbuja inmobiliaria. Es decir, quién asume la pérdida de valor de esas casas tasadas muy por encima de lo que realmente valían y que, o no han sido vendidas nunca, o han sido retiradas a sus dueños porque no pudieron pagarlas. 
Creo yo que la solución es, sencillamente, que cada palo aguante su vela, o lo que es lo mismo: que cada banco venda sus bienes inmuebles a precios asequibles a los ciudadanos, precios reales, aunque con ello pierdan la mitad o más de lo que sus peritos estimaron que valían, pues de esa estimación nadie les tuvo ninguna culpa, a no ser su propia ambición de negocio. El déficit de 19.000 millones de Bankia, por ejemplo, se podría reducir a la mitad o más si vendiese sus "activos tóxicos" inmobiliarios, o sea, sus apartamentos de un dormitorio valorados en la irreal cifra de 130 mil euros, por un precio ajustado, de mercado contante y sonante a la baja, que dependiendo de las zonas no superaría los 60 mil euros. 
Esto ha comenzado a pasar, tarde, pero ha comenzado, con la bolsa de pisos que el Banco de Santander _uno de los que, dicen, no va a necesitar ninguna ayuda, faltaría más_ ofrece en Barreiros (Lugo) a veinte mil euros, sí VEINTE MIL EUROS, con una o dos habitaciones (trastero y garaje aparte). Ya hay colas como en la catedral de Santiago, para ver lo increíble. 
Vended, malditos bancos, vended baratos los pisos que arrancasteis a sus dueños empobrecidos, y saldréis de la crisis, menos ricos, pero saldréis. No pretendáis que encima los paguemos nosotros, los asalariados, y nuestros hijos, dos veces, con impuestos, salud, educación y recortes durante dos generaciones por lo menos, al interés que se le antoje a la Merkel. Y tú, Marrano, baja al suelo ya y arrima el hombro en vez de pedir limosna en Bruselas, joder.

martes, 27 de diciembre de 2011

Desahuciados: cualquiera puede serlo





Aunque no he visto en mi vida ningún capítulo, o episodio, o como carajo quieran llamar a esos pedazos de mierda televisiva que fueron las interminables ediciones de Gran Hermano _porque no me interesó nunca, y punto_; sí aplaudo programas como los que en otras ocasiones nos brinda Mercedes Milá. Hablo de su “Diario de…” y, en concreto, el emitido _o repetido, no sé_ este mes de diciembre sobre el desahucio de varias personas en Torrejón de Ardoz, Madrid. Y he de reconocer que lo pasé mal, que lloré con amargura viendo la impotencia de aquellas personas que eran arrojadas a la calle sin miramientos y con el único apoyo de vecinos o de indignados organizados bajo la plataforma Stop Desahucios. Pero juro que seguiré mirando y buscando con mi mando a distancia esos programas e informaciones _que los hay_ que muestren la realidad cruda, la de una gente maltratada _porque esa es la palabra_ por los bancos usureros y las leyes injustas, mientras esta puta sociedad se va de cena de empresa o de borrachera navideña.
Y cuando veía a aquellas dos familias, casualmente de inmigrantes, que firmaron en su día sendas hipotecas muy, pero que muy por encima de sus probables oportunidades, no podía más que pensar en el analfabetismo financiero que nos hacen padecer los delictivos de los bancos. Y en la posterior condena que ha de suponer el perder la casa y seguir debiendo la deuda durante toda nuestra vida activa, seguramente. Todavía más, me imagino, hace un lustro, al listillo director de oficina bancaria de turno, del otro lado de la mesa del despacho, convenciendo al padre o madre de familia de que con su humilde sueldo le llegará para pagar la hiperhipoteca, que no hay problema, que pida también para un coche, o para unas vacaciones… tan bajos están los intereses… Y olvidando a posta la mínima regla que hace diez años te aplicaban para saber si podías hacer frente a los pagos, es decir, si te gastas más de un 20% de tu salario en la vivienda, nones; le extendía al ilusionado padre o madre de familia el documento de su condena. ¿Cuándo los bancos dejaron de ser cautos? Supongo que como en EEUU, cuando comenzaron a repartir tanto el riesgo que ya nadie sabía quién corría con él. Pero el ciudadano no debe olvidar que cuando todos los trajeados se lavan las manos como Pilatos, el currito pringa siempre, sin remedio.
Lo que de verdad me gustaría es que ahora que los bancos van a bajar los precios de los pisos arrancados a sus dueños deshauciados, les dijésemos todos, aún a fuerza de quedarnos por siempre en casa de papá y mamá: ahora metéoslos por el culo.