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viernes, 9 de mayo de 2014

DESESPERANDO

Sonó el teléfono dentro del bolso, y a su vez, dentro de la funda acolchada que era imposible saber cómo podía oírlo. Aún así llegó a tiempo para contestar con una enorme sonrisa ante la visión en pantalla de número desconocido: 

—¿Siiiiiiiiii?

—Nena, soy papá. ¿Ya le cambiaste las ruedas al coche? Porque hay una oferta en  el hipermercado ese alemán...

—Papá, cuelga que estoy esperando que me llamen de un trabajo. No, aún no se las cambié, todavía tienen que durar todo el verano, que no va a llover. ¿Y desde qué teléfono me estás llamando, que no te reconoce?

—Je, es el mío, pero le di a "ocultar número al llamar" para andar de incógnito. Ya sabes que Obama nos vigila...

—Ya, será para hacerle llamadas guarras a mamá, que desde que os separasteis dice que no te saca de encima. Bueno, déjame ya la línea libre...

—De eso nada, será ella que se imagina que la acoso, está loca...

—Bueno, adiós —dijo pulsando la tecla roja y descubriendo con decepción una llamada perdida mientras había estado hablando—. Mierda, mierda, mierda... Me cago en mi padre... —repitió con rabia mientras intentaba comunicar con aquel número sin identificar. 

—Hola, buenos días, soy Pepa López... Es que tenía una llamada perdida de este...

—Nena, ¿tú otra vez?

—¡Brrrrrrr! Joder, me he equivocado... Adiós. —Metió el teléfono en la funda y esta en el bolsillo interior de la mochila, hasta que inmediatamente pensó que así no podría oirlo si sonaba—. Le entraron unas ganas locas de fumar, y lo hubiese hecho si no fuese porque lo había dejado hacía ahora tres años, cuando todavía trabajaba y era una vulgar, explotada pero feliz asalariada.

Por fin, sonó de nuevo el aparato. 



Imagen modificada de http://2.bp.blogspot.com/-fIr0ZNEPz3w/UGmhjPIl1QI/AAAAAAAAC34/WwMnDnCTLSQ/s1600/embarazo-desempleo.jpg

1 comentario:

  1. ¡Genial! Xabelia, siempre es un gusto reencontrarte y disfrutar tus historias. Saludos

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