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martes, 22 de abril de 2014

UN CUENTO QUE NO ERA CHINO

Una vez leí un cuento que no era chino. 

Una familia muy muy pobre contaba solo con un campo minúsculo donde cultivar alimentos para sus seis miembros. El anciano padre oraba a su dios todas las noches para que les concediese una oportunidad de mejorar su situación, y todos los días labraba con sus vástagos el raquítico huerto para sacar algunas cebollas y rábanos con los que hacer una única comida por jornada. Los hijos mayores le habían pedido emanciparse y dedicarse a otras tareas diferentes que habían oído relatar a viajantes de lejanos lugares. Mas el viejo temía los cambios en el fin de sus días sin percatarse de que ese fin lo estaba viviendo ya. Como el país se empobrecía cada vez más, muchas veces venían vecinos o desconocidos a pedir de limosna un plato de sopa de verdura, pero la vieja madre siempre los huyentaba, cucharón de la sopera en alto o lanzándoles piedras, replicando que no tenía suficiente para los suyos, que se largaran por donde habían venido.

Un dios ocioso por fin oyó las plegarias nocturnas del viejo. Hizo que el gobierno les quitara su cativo terruño y los expulsase a todos de la miseria en la que vivían. Entonces, libres de la obligación paterna de cultivar una tierra yerma, los hijos tomaron las riendas del clan y apostaron por nuevos proyectos, para los cuales contaron con personas de razas y naciones diferentes. Solo seguían sobreviviendo, pero los extranjeros les enseñaron que la sopa, aunque sea únicamente de rábanos, sabe mejor compartiéndola que negándosela a los semejantes. Los padres, cuando murieron con el corazón amable años después, confesaron a sus nietos el error de querer sacar agua de un manantial ya seco y les recomendaron que siguiesen sus sueños. 

No recuerdo cómo se titulaba el cuento, pero sí el terruño de miseria: España. 



Imagen modificada: http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/a/a0/Spain_Portugal_Jan_2003.jpg

2 comentarios:

  1. Verdadero cuento, como bien lo has dicho,hay muchos huertos y terruños similares esperemos un dios ocioso escuche suplicas y baje el cucharon de la vieja madre,Conceda una sopa que aunque sea de cebollas y rábanos puedan compartir con el mundo.
    Sabela Latas...
    ¡Has hecho una obra maestra!
    ¡Felicidades!

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